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viernes, 29 de enero de 2010

A RODAR…

Por Rocío Tauber


Arranca el Torneo Clausura 2010 de la Primera División y los equipos ya están preparados para dar pelea cada uno en sus propios frentes.


Boca y River buscan resarcir su imagen y el triunfo es la única palabra que cabe en sus objetivos. Con Daniel Passarella como el nuevo presidente de la institución millonaria, junto con los juveniles Funes Mori y Villalva que se destacaron en los recientes partidos de verano, más los refuerzos del paraguayo Rodrigo Rojas, el ex pincharrata Juan M. Díaz, Gustavo Canales y Alexis Ferrero; River intenta reestructurar un camino que se había desdibujado en el último torneo.
Por su parte, el primer puntapié del año de Boca Juniors no fue nada bueno: perdió los dos superclásicos, sus actuaciones dejaron mucho que desear y renunciaron el DT Alfio Basile y el mánager Carlos Bianchi. Aunque parezca que aquella época dorada sea imposible, ahora con Abel Alves a la cabeza, el equipo intenta volver a ser el “Boca de antes”, aquel que se sentía imbatible.
El torneo comienza el viernes cuando Godoy Cruz y Gimnasia de La Plata se enfrenten cara a cara en un duelo que vale más que tres puntos. Primer partido del año pero con gustito a final. Ambos estrenan técnicos, el Lobo de Cocca y el Tomba de Asaad.
Al término de ese encuentro chocarán en Quilmes Estudiantes de La Plata y Arsenal. A tan poco tiempo de haber disputado el Mundial de Clubes con sabor amargo por la final perdida en los últimos minutos, el equipo de Sabella sale a la cancha con caras nuevas: Agustín Orión y José Sosa.
La jornada del sábado comenzará con Tigre- Chacarita. Ambos con calculadora en mano pensando en los promedios, pero esperanzados con hacer un buen torneo que los aleje de los último de la tabla. Caruso Lombardi debutará como DT.
Vélez será local ante un Colón que aún piensa en la Copa Libertadores. Tras ganarle 3 a 2 a la U Católica de Chile, ahora la tiene complicada en el próximo partido de visitante. Por su parte, el Fortín no quiere quedarse con las ganas del torneo y saca a relucir a su nuevo goleador: el pelado Silva.
Racing se enfrentará a Rosario Central en otro partido valioso por los puntos para evitar el descenso. El equipo de Claudio Vivas se anima soñar con sus incorporaciones de lujo. Jugadores como Gabriel Hauche, Luchas Licht y Claudio Bieler conforman la esperanza de la Academia. Además ahora resuena con fuerza el nombre de Ayala.
El sábado finalizará con el enfrentamiento entre Atlético de Tucumán y San Lorenzo. Los tucumanos piensan en escalar la tabla sumando como sea, y el Ciclón del Cholo en hacer un torneo que los ubique dentro de los primeros.
El domingo comenzará con River y Banfield como primer encuentro. El último campeón del fútbol argentino no quiere dormirse en los laureles e intenta hacer un torneo como el anterior.
Lanús-Huracán y Newell’s-Independiente serán los siguientes. El Granate de Zubeldía ya tiene el equipo confirmado y el Globo arranca el torneo sin Bolatti pero con altas como las de Adrián Peralta, Gastón Machín, Andrés Franzoia y Balvorín.
El Rojo sumará a Leandro Gracián, Hernán Fredes y Mariano Herrón. Mientras que los 11 de Sensini, luego de haber empatado 0 a 0 contra el Emelec por la primer fase de la Copa, también piensan en el partido de vuelta para lograr la clasificación.
Y finalizará la fecha con Argentinos Juniors – Boca. El Bicho con caras nuevas como la de José Luis Calderón saldrá a darle pelea a un Boca aún golpeado.
Un campeonato con 19 fechas que será reducido a causa del Mundial de Sudáfrica, donde se disputarán todos los partidos en tan sólo 107 días, con último plazo para el 16 de mayo. Será muy duro, con fechas entresemana. La cuestión será peor aún para aquellos equipos que deberán afrontar la Copa Libertadores a la par. Hoy se pone en marcha, pitazo inicial, a rodar la pelota…

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Abundancia, tradición y poca inversión


Por Rocío Tauber


Panamá fue el nombre que los indígenas le dieron a este país pensando en su significado: la abundancia. No se equivocaron al relacionar a esta tierra centroamericana con dicha característica, al menos en lo que respecta al deporte.
La ubicación geográfica cercana a la línea del Ecuador, el clima tropical, sus costas bañadas por las aguas del mar Caribe y del océano Pacífico hacen que sus más de tres millones de habitantes disfruten de una gran variedad deportiva.
Sin embargo, hay un práctica que se destaca por despertar las pasiones de miles de panameños y que ha adquirido la identidad de ser un “deporte rey”. Éste es el béisbol, principal juego nacional que ha ido evolucionando a lo largo de la historia y que hoy en día busca consolidarse definitivamente.
Este hace su aparición en el país con la llegada de los norteamericanos a las tierras panameñas en medio de las obras del Canal de Panamá. Junto con las herramientas, la ingeniería y la vigilancia militar traída desde Estados Unidos, también arribaron sus prácticas y costumbres conjuntamente con los bates, pelotas y guantes.
Aunque al comienzo se jugaba con reglas improvisadas y de manera amistosa, poco a poco fue calando hondo entre los habitantes. Pasó de ser un juego totalmente importado y extranjero a conformar parte de la vida cotidiana y de la identidad panameña.
En 1945 se formó la Liga de Béisbol Profesional, pero prontamente este deporte dejará de tener esta característica cuando en 1969 la Liga haya desaparecido definitivamente. La situación económica impidió que este proyecto vuelva a resurgir. Sin embargo, y a pesar de que este deporte ya no es más profesional, Panamá mantiene un fuerte y competitivo béisbol amateur.
En la actualidad este deporte se volvió una afición para muchísimos fanáticos que siguen a su equipo y a sus ídolos con gran entusiasmo. Muchos de ellos llegaron a ser figuras mundiales y a formar parte de las Grandes Ligas, como lo ha sido el destacado bateador Rod Carew, a quien se lo considera un héroe panameño, muchas veces galardonado como el mejor del mundo.
Son estos deportistas quienes hicieron brillar al béisbol local y lo mostraron al mundo. Gracias a ellos este deporte se ha jerarquizado y se ha ganado su respeto.
Pese a ello, en la última década no fueron muchos los panameños que han debutado en las Grandes Ligas. Tan sólo fueron siete quienes llegaron a esa altura, algo realmente extraño teniendo en cuenta la tradición y el fuerte arraigo de este deporte en Panamá.
Esto puede tener una razón que va más allá del juego. El poco interés de los sucesivos gobiernos demostrado en la escasa inversión económica y en la insuficiente promoción de programas fomentando el deporte, sumado a la política devastadora del dictador Manuel Antonio Noriega que manejó el país por los años 1983/1989, hicieron que este final sea previsible.
El plan del dictador no funcionó, quiso desterrar cualquier intento de profesionalismo en este deporte para intentar seguir los pasos de Cuba. Pero al menos Cuba invirtió en escuelas de béisbol que buscaban formar sólidamente a sus alumnos, al mismo tiempo que ayudó a la organización de torneos para buscar una motivación en la sociedad. Pero Noriega no hizo nada de esto, y el resultado fue que los equipos de las Grandes Ligas no quisieran invertir dinero en Panamá para desarrollar a los jugadores, dejándolos con pocas oportunidades. Muchos dicen que hay demasiado talento en este país, pero la realidad es que no termina por explotarse al máximo.

Los tres elementos en el deporte


Tierra, agua y aire son tres de los cuatro elementos que rigen el cosmos donde todo lo existente convive. Estos también rigen el deporte en Panamá.
La tierra, con su vegetación tropical, sus zonas bajas y sus relieves, logran un apto y variado escenario para practicar diversas actividades deportivas como el ciclismo, el senderismo, las actividades hípicas, entre otras.
El agua, que rodea el territorio de hermosas playas también es un excelente lugar para el deporte acuático. Desde el surf entre las olas del océano Pacífico, hasta el buceo por el Mar Caribe.
Asimismo, el fútbol, el básquet y el boxeo forman parte de la devoción de los habitantes de Panamá. En el caso del fútbol, a pesar de que es un deporte que mueve seguidores a escalas mundiales, en este país aún no ha logrado imponérsele al béisbol. No obstante, poco a poco está sentando las bases para que el crecimiento de este juego sea cada vez más firme.
El básquet llegará a su máxima expresión por las décadas de los ’50 y ’60 cuando se logró el título de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. A partir de allí este deporte empezó a ganar aficionados y a sumar prestigio.
El boxeo también es parte de la vida de los istmeños y le ha brindado muchas alegrías y triunfos. Esto ha generado una importante tradición boxística y una gran calidad de boxeadores.

La clave: Inversión y respaldo

Panamá cuenta con una gran diversidad respecto a las actividades deportivas que pueden realizarse en su territorio. El clima, la geografía y su ubicación brindan un ambiente infalible para quienes quieran realizar deporte.
Sin embargo el juego local por excelencia es el béisbol. Su desarrollo, la gran cantidad de seguidores y su antigua tradición demuestran que es el juego elegido para enarbolar la bandera nacional.
De todos modos esto no es suficiente. Para que este deporte llegue a la cima de la consagración se necesita de inversión y respaldo por parte del gobierno. Quizás la salida sea que el béisbol panameño obtenga más apoyo del gobierno, una fuerte inversión y una sólida formación. Quizás la creación de academias locales que eduquen y preparen a sus alumnos para triunfar en el deporte, hagan más cercano el objetivo de jugar en las Grandes Ligas, llevando al béisbol panameño al Olimpo de deporte.
La historia muestra que esto no se ha hecho, y el presente refleja las consecuencias de un deporte que no ha sido explotado. El destino determinará lo que vendrá.

martes, 3 de noviembre de 2009

Los elefantes también juegan al futbol


Fútbol en Costa de Marfil

Se juega con tantas ganas como en el resto del mundo. El hambre es el principal motor que lleva a los jóvenes a practicar deportes. La pasión se ve alimentada por el Mundial 2010 que se desarrollará en África por primera vez en la historia.

Por Marcela Ojea

El fútbol ha constituido en el mundo entero una suerte de pasión que no se puede explicar de ninguna forma. Se inventó en Inglaterra en el siglo XIX pero rápidamente se extendió por todos los continentes hasta que se transformó en un deporte sin fronteras, ya para 1910 existían los clubes y las federaciones de Fútbol en Europa y América. Sólo falta agregar un detalle: esto sucedía en países libres, soberanos e independientes económicamente. Pero… ¿qué sucedía en los países que eran colonias de los grandes estados imperialistas de Europa?
La Repúblique de Côte-d'Ivoire, más conocida como la República de Costa de Marfil, también solía practicar el fútbol, pero se realizaba extraoficialmente. Recién en 1956 se fundó la “Primera División de Costa de Marfil”, es decir la máxima categoría del fútbol marfileño, gestionada por la Fédération Ivoirienne de Football. Desde 1960, año en que el país africano obtuvo la independencia definitiva de Francia, hasta el 2004 se llamó “Superdivisión”, y del 2004 al 2007 fue renombrada “Ligue 1 Orange” por motivos puramente económicos, ya que por un patrocinador invirtió mucho dinero para que lleve su marca. Finalmente el año pasado, la liga se rebautizó por última vez para ser conocida como “MTN Ligue 1”.
El país de “los elefantes”, apodo de la selección de fútbol marfilense, tiene catorce equipos jugando en la primera división. El team más popular es el ASEC de Abidján que posee veintidós títulos, lo sigue el África Sports National con quince consagraciones. Al mismo tiempo, el ASEC es el único conjunto marfileño, junto con el Stade d'Abidjan, que ha ganado la Liga de Campeones de la CAF (Confederación Africana de Fútbol), ambos en una sola ocasión. El resto de los equipos son: Issia Wazi, EFYM, SO Armee, Stella Club, Jeunesse Abidjan, Sewe Sport, Denguele Sport, Ouragahio, Sabe Sports , Bassam, y el ES Bingerville.

¿Qué lleva a los marfileños jugar a la pelota?

Costa de Marfil es un país donde conviven más de sesenta etnias diferentes, por lo tanto no hay una lengua unificada, aunque la mayoría habla francés, idioma que heredaron luego de haber estado sometidos a Francia desde 1830 hasta 1958.
El 54% de los marfileños viven en zonas rurales y se dedican a trabajar la tierra, que para fortuna de la comunidad es muy fértil. Allí se puede cultivar café, cacao, caña de azúcar, bananas, algodón y ananás. Esta nación se destaca como productora líder mundialmente de cacao y café, junto a Ghana, Nigeria y Brasil.
Por sus amplias zonas de bosques, la región tiene gran desarrollo de la silvicultura, o sea el cuidado de los bosques para obtener un rendimiento sostenido de sus recursos y beneficios. No sólo se centran en la producción maderera que permite la exportación de caoba, iroko, sipo; sino que también mantienen los pastos para la pastura del ganado local.
Tiene una población de más de dieciocho millones de habitantes, pero solamente la mitad sabe leer y escribir, y tienen una esperanza de vida que ni en los hombres, ni en las mujeres superan los cincuenta y dos años. Entonces si el ascenso social no se puede lograr mediante una carrera universitaria, -solo doce mil setecientos jóvenes asisten a una Facultad para especializarse- la salida de la pobreza se puede lograr jugando al Fútbol. Es básicamente el hambre el motor que impulsa a los más chicos a practicar el deporte.
Ejemplos de jugadores marfileños que han triunfado en el exterior hay muchos, pero quizás el más destacado es el caso del delantero Didier Drogba, jugador del Chelsea en la liga inglesa. Drogba es el alma máter de la selección de los elefantes, y el ídolo máximo e indiscutido de la juventud lugareña.
Prueba de ello, fue el trágico accidente sucedido en el estadio Houphouet-Boigny de Abidján este año cuando se enfrentaron los seleccionados de Costa de Marfil y Malawi por un lugar en el Mundial 2010, donde veintidós personas perdieron la vida y ciento treinta y dos resultaron heridos al derrumbarse un muro del recinto.

Los espectadores habían acudido en masa a ver el encuentro deportivo donde se desempeña la estrella local Drogba, y otros compatriotas que brillan en el extranjero. El Houphouet-Boigny tenía capacidad para treinta y cinco mil espectadores, pero la instalación se vio desbordada llegando a albergar a cincuenta mil lugareños, lo que hizo que las estructuras se vinieran abajo y aplastaran a más de veinte fanáticos.
Una hipótesis que se manejó vino a partir de la voz de Dagobert Banzio, el ministro de deportes marfileño, quién señaló que dentro del estadio había unos 50.000 espectadores y que la avalancha se produjo porque otros 50.000 que querían entrar a ver el partido derribaron la puerta para entrar al campo. Este testimonio sirve para demostrar la pasión que sienten los locales por el fútbol.
Si faltaba algo para echarle más leña al fuego de la pasión, la Copa Mundial de Fútbol FIFA 2010 se realizará por primera vez en el continente africano, y la sede oficial será Sudáfrica. El sólo hecho de entrar será motivo de honor y orgullo para cualquier país del continente más pobre del mundo.

Las paredes limpias no dicen nada


Investigación sobre los grafitis y el fútbol en la ciudad de La Plata

Por Marcela Ojea


La Plata es una metrópoli moderna y bien planificada, está diseñada en un cuadrado de cinco kilómetros de lado, con amplias y rectas avenidas y diagonales y numerosos parques y plazas por lo que es conocida como “ciudad de las diagonales”. Es el centro administrativo de la provincia y sede universitaria… pero además tiene dos equipos de fútbol participando en la primera división del torneo de AFA.

El hecho de ser sede de una universidad implica que todos los años lleguen a la localidad una multitud de jóvenes a estudiar las diferentes carreras que ofrecen las Facultades del lugar, pero también quiere decir que esos nuevos habitantes tienen que pasar por un periodo de adaptación que implica formar parte de las tradiciones del nuevo hogar.

Gimnasia y Esgrima La Plata y Estudiantes de La Plata, el Lobo y el León, los triperos y los pincharratas son las opciones futbolísticas que ofrece la city, y que los nuevos residentes no pueden eludir; al poco tiempo de llegados “los novatos” deben decidir por uno o por otro, incluso si ya poseen un club de fútbol desde su lugar de origen es muy probable que los cambien, por las nuevas amistades o por el ritmo de vida de la ciudad que cada lunes tiene un mismo tema de conversación: los resultados de equipos locales.

Pero el amor por los dos referentes futbolísticos de la zona no sólo se puede evidenciar por los diálogos de los lugareños, los programas de radio discuten de ello, los diarios escriben sobre los acontecimientos, los barrios se autodefinen por uno de los dos colores, e incluso los paredes hablan de las pasiones que generan el lobo o el león.

En este mundo moderno donde ya nadie cree en la idea del progreso y no se tiene confianza en las instituciones, el por qué es simple, no existen lideres o agentes en los cuales confiar que todo es posible, no se sabe que es lo “que debe hacerse para lograr tener un mundo más feliz y mejor”, como afirma el pensador moderno Zygmunt Bauman.

Y en ese mundo viven jóvenes que no saben que sucederá con ellos, si tendrán un futuro, una vida como la que anhelan; mientras todas las instituciones y los poderes caen ante las evidencias de fraudes, arreglos e hipocresía, allí está el fútbol, ese deporte que une a multitudes, ese juego que agrupa a más gente voluntariamente que ninguna otra cosa en la actualidad, allí está bello y radiante con sus colores, con su gente, con sus canciones, que mantiene intacta la pasión aunque ya tenga más de 100 años de vida en el mundo. La pelota ha estado presente en la historia de cada niño del siglo XX, de trapo, de goma, de cuero o de lo que sea, pero está y estuvo. Está en cada parque, en cada canchita improvisada y también está en los pocos potreros que van quedando.

Y no es sólo un balón, es muchísimas cosas más… es una tradición, un amor que se transmite de padre a hijo, de madre a hijas, de tíos a sobrinos, de amigo en amigo, son valores y una forma de vida, o simplemente una manera de “pertenecer a”, cuando hoy por hoy se sigue viviendo en el sálvense quién pueda, en un individualismo tajante que lleva a la desintegración en todos los ordenes de la vida. “Esta incertidumbre en vez de unir, aísla a los sujetos haciéndolos individualistas, lo que hace que no haya intereses comunes” afirma Bauman. Especialistas en este llamado arte callejero están seguros que "los que utilizan la pared para ser escuchados con ésta antigua técnica del graffiti son el brote de una nueva generación de jóvenes hartos de que nada ocurra, de que nada cambie. Jóvenes que reclaman un mundo un poco menos asfixiante, cansados de tantos obstáculos incuestionables".

Pero el fútbol une, integra, por un momento no se hace diferencia y son todos iguales, cantan y se identifican: llevan los mismos colores, están en el mismo lugar en el mundo, se pertenece a algo, se es alguien. Es por eso que los jóvenes que recurren a las paredes para expresar algo, a veces hacen referencias a términos de pertenencias por lugar de residencia o se identifican por afecto o desagrado: “bruja capo”, “pincha puto”, “lobo cagon”, “el mondongo es tripero” o “city bell es pincha”.

De la misma manera, también hay diseminados por la ciudad graffitis que dan cuenta de identidades que quieren comunicarse, ya que expresarse es una necesidad social e individual que busca satisfacerse por cualquier medio. La identidad se distingue por alteridad “yo soy esto porque no soy lo otro”, por ejemplo los escritos que dicen “53%”, “la 22”, “dale campeón”, “te corrimos por acá”.

Las paredes parecen ser también un buen “lugar para observar el estado de ánimo colectivo”. Sin perder de vista que los que pintan no representan a todos los sectores ni a todas las edades, sino que son depositarios de ansiedades grupales, de miedos, de fantasías, de ilusiones y desilusiones, que ellos se encargan de comunicar al resto de los platenses: “la pasión que me demora”, “desde la cuna hasta el cajón”, “te juro amor eterno”, “sos mi vida”.

Expresiones de amor o de odio, graciosos o agresivos, los mensajes en las paredes abundan por todos lados, y la temática del Fútbol no queda afuera. Hasta me arriesgaría a afirmar que los que hacen referencia al deporte son los mayoritarios en esta ciudad. Sirven como descarga de emociones, para que todos sepan ese amor a los colores, como burla o como reafirmación de identidades, los hay espontáneos, elaborados, los más individuales casi íntimos. Lo cierto es que están ahí, irrumpiendo para dar color al decorado. Modifican la escenografía, confunden a los actores, y de seguro que si los borran, volverán a aparecer.

DATOS:

 El barrio Mondongo pertenece a la ciudad de La Plata. Abarca desde calle 60 hasta 72, desde calle 1 hasta 120. según cuentan los vecinos allí nació el hincha tripero más querido, el Dr. Rene Favaloro.
 City Bell es una localidad que queda dentro el Municipio de La Plata. Allí se encuentra el Country Club del Club Estudiantes de La Plata, lugar donde el plantel de primera división realiza los entrenamientos, también alberga a las canchas de otros deportes de la institución.
 53%: el dato salió de un censo realizado por el Diario El Dia. El mismo arrojó que el 53% de La Plata era hincha de Estudiantes de La Plata.
 La 22 es el nombre de la hinchada de Gimnasia, lleva ese nombre en honor del líder más famoso de la misma “el loco” Fierro, dice el mito que Fierro siempre llevaba consigo un arma calibre 22.
 TE CORRIMOS POR ACÁ: el término correr hace referencia al aguante de las hinchadas de fútbol. Correr al otro significa que es poco hombre porque no se “paró”, “no se la aguanto”, “no luchó” por su honor.

Desde la cuna, hasta el cajón


Estudiantes de La Plata
Crónica de un partido de fútbol

Fin de semana por medio alrededor de 27.000 personas se reúnen en el Estadio Ciudad de La Plata para ver al club de sus amores. En las tribunas los hinchas pasan de la calma al total descontrol.

Por Marcela Ojea


El sol calienta duro y parejo la tarde del sábado 8 de noviembre. Son las cuatro y viente, y la cola, que aguarda tras la reja, es de más de doscientas personas.
—Llegan temprano muchachos, eh- anuncia el cuidador del lugar.
—Dale flaco, abrí la reja…-le pide un chico de doce años
—Abrí la reja, la p… que te parió- canta muy alto un muchacho de unos veintiochos años, está tan colorado como un tomate.
Alguien se le une.
—¡¡¡Abrí la reja, la p… que te parió!!!
La canción se hace pegajosa, y a los pocos segundos, casi todos cantan a coro, y otros le pegan patadas al alambrado. La policía se empieza a agrupar para evitar desmanes.
—¡¡¡Abrí la reja, la p.. que te parió!!!¡¡¡Abrí la reja, la p… que te parió!!! ¡¡Abrí la reja, la p… que te parió!!! ¡¡¡Abrí la reja, la p… que te parió!!!
El encargado de la seguridad, un hombre petiso, pelado y que siempre está serio se acerca a ver lo que pasa, y anuncia.
—En diez minutos se abren las puertas, muchachos.
—Chúpame un …. –el colorado, no pronuncia la última palabra, lo mira fijamente a los ojos, articula dos silabas, y se agarra los genitales con las dos manos.
Llegan tres colectivos escolares, y empiezan a bajar hombres con trompetas, bombos, zurdos y muchas banderas en bolsas de alpillera. Un muchacho de pelo largo con la cara encendida se acerca a la reja.
—¿Qué pasa, pa?—le pregunta al colorado.
—Acá el pelado este, no nos deja pasar todavía.
—Eh pelado, ¿por qué no abrís la puerta, que los muchachos queremos pasar? A los muchachos no nos gusta esperar, ¿sabés?
El pelado habla por un handy y le asiente con la cabeza al encargado de abrir la reja. Los seis policías se forman, tres mujeres y tres hombres y se disponen a hacer el cacheo correspondiente. Poco a poco la gente empieza a entrar, algunos chicos corren con unas banderas grandes dobladas bajo el brazo. Pasados los tres controles, introducen los carnets de socios en los molinetes e ingresan a la tribuna del Estadio Ciudad de La Plata.
La cancha es una estructura redonda que se encuentra hundida en la tierra, similar al nido de pájaros que se construyó para los juegos olímpicos de Pekín. Está bordeada por unos soportes de hierro blancos que sirven para sostener el techo, que nunca se colocó.
En las barandas, cada hincha o agrupación cuelga su trapo en el lugar que se ganó por tener “aguante”, o sea seguir al equipo. Aunque siempre existe algún “inadaptado” que olvida las reglas.
—Eh, eh, eh ¿Qué hacemos, pa? Sacá esa mugre de ahí o te tiro con bandera y todo por la fosa—Amenaza un hombre alto y corpulento de lentes oscuros.
El chico se va, se acerca a sus amigos, y le saca de la mano a un compañero un porro, aspira profundamente, y niega con la cabeza.
Sobre la cabecera de la popular hay una cabina de transmisión sin terminar, los hinchas trepan hasta allí y despliegan grandes tiras rojas y blancas y las atan en el otro extremo, además de un adorno, sirve para que los líderes de la barra se sostengan de ellas, mientras están parados sobre los para-avalanchas. Desde allí colocan una gran lona que tiene estampada la frase “La Banda del León”.
Todavía falta una hora para que comience el partido y los casi veinte mil lugares de la popular ya están ocupados, salvo el hueco que se deja para la barra. De fondo se escucha las publicidades leídas por la voz del estadio, y la música de los bombos y trompetas que se encuentran en la entrada, aguardando que el árbitro pite el inicio del juego para hacer su ingreso triunfal.
Poco a poco se cuelgan más y más banderas: Dolores, Chascomus, Brandsen, Vos sos mi botella de alcohol, El Chapa está, Bernal, City Bell, Berisso, Ensenada, Magdalena, Punta Indio, la vida por los colores, Bilardo Dios, entre otras.
Existe un acuerdo implícito, si vas a la cancha, debes ir vestido con los colores de tu equipo, por eso por todos lados se ven camisetas de bastones rojos y blancos, las hay de todas las campañas, desde la casaca campeona del `82 hasta la última que usa Estudiantes en la Copa Sudamericana. Pero no sólo se ven remeras deportivas, sino también buzos, pantalones, camperas, gorros, binchas y sombreros de fabricación propia como el que usa Fabricio.
—Se me ocurrió después del 7 a 0 al lobo—le comenta a sus amigos, todos se ríen cómplices de la travesura. Fabricio luce un gran pene y dos testículos en su cabeza con los números alusivos al resultado del encuentro histórico disputado el 15 de octubre del 2006.
—Che loco, está buenísimo. ¿Me haces uno?
—Qué “lorca” que hace. Cocacoleroooo –le gritan a coro a un hombre que lleva una bandeja plástica sobre su cabeza.
De pronto se escucha la voz del estadio que anuncia:
—Cuatro veces campeón nacional, tres veces campeón de América.
Toda la tribuna deja de hablar y se queda atenta. De la manga salen dos hombres disfrazados de leones con la camiseta del club, y una bandera en la mano. Recorren toda la cancha incitando a la gente para que cante.
—Estudiantes campeón interamericano.- Continúan hablando desde los parlantes
Todos aplauden.
—Estudiantes campeón del MUNDOOOOOO
—Estudiaaaaa, estudiaaaaa, estudiaaaa-gritan todos los presentes, extendiendo los brazos.
En eso sale el rival al campo de juego, en la tribuna visitante todos aplauden y saltan, en la local todos chiflan o insultan. Empieza el duelo de hinchadas.
—Hay que saltar, hay que saltar el rey de copas, no existe nunca más…
—Pincha-rata, los p… de La Plata
—Avellaneda, Avellaneda. Hay una banda, que tiran tiros, que tiran piedras, son las p… de Avellaneda
—Hace la cancha, la p… que te parió. Hace la cancha, la p… que te parió.
De pronto, paralelamente a la manga inflada, sale el equipo estudiantil vestido de negro y gris, para diferenciarse del rival que está de blanco. En seguida la parcialidad local canta:
—Pincha mi buen amigo, esta campaña volveremos a estar contigo. Te alentaremos de corazón, esta es tu hinchada que te quiere ver campeón. No me importa lo que digan, lo que digan los demás, yo te sigo a todas partes, cada vez te quiero más…
En la general todos saltan, gritan, cantan y aplauden. El cielo se llenó de papelitos, y el aire está viciado por las bombas de humos de colores. Cuando el escenario esta visible nuevamente, comienzan los saludos a los ídolos del club, el canto se prolonga hasta que el personaje, levanta los brazos y aplaude a la hinchada.
—Olé olé olé olé, bruja brujaaaaa
—Calderón Calderón Calderón….
—Boselli, Boselli, Boselliiiii
—Agustín, Agustín, Agustín.
En el césped, arbitro pita y la pelota empieza a rodar, en la tribuna el sonido de los bombos se incrementa a medida que la barra avanza repleto de banderas y humos de colores desde una esquina hasta el hueco que la gente le había dejado detrás de los arcos, tras ellos queda un rastro de olor a pasto quemado. Durante diez minutos los músicos interpretan un reggeaton con una letra que hace alusión al club local.
—Pincha te vengo a alentar, yo te quiero de verdad. De visitante o de local, la banda es un carnaval. Sin lógica ni razón, te aliento desde el tablón. Cuando mires para atrás, la banda siempre va a estar. Oh oh oh la banda del tricampeón. Oh oh oh te alienta de corazón…
En la cancha, Leandro Benítez gambetea a tres hombres vestidos de blanco.
—Bien, chino. Dale chinito, viejo y peludo nomás. Bien, nene. Noooo chino, la p… que te parió, sos un inútil. –El hombre se tira de los cabellos y levanta los ojos al cielo- Por dios, jugás en primera...
El número 23 estaba solo frente al arquero, pero a la hora de definir hizo cualquier cosa, y tiró la pelota a la tribuna.
—Eh flaco. ¡A los jugadores no se los insulta, eh! Acá se viene a alentar. Si querés putear anda a tu casa y míralo por televisión.
—Eso, como querés que el pibe no se ponga nervioso, si hay boludos como vos que lo putean.-se le unió un anciano que tiene una oreja en lo que dice la radio, y la otra en las discusiones que se desarrollan a su alrededor.
La gata Fernández un muchacho menudito, corre solo con la pelota en el area, y un defensor del equipo contrario lo cruza, y el rubiecito rueda por el suelo.
—Penal. Gritan todos y las miradas se dirigen al árbitro del encuentro, el hombre de naranja se hace el que no vió nada, le dice que se levante al diez del pincharrata y que se reanude el juego.
—No cobra nada este hijo de mala madre.
—Sabino, hijo de p…, la p… que te parió.–cantan a coro las veintisiete mil almas del león de La Plata.
La banda toca otro tema y pronto empiezan todos a entonar.
—Yo te quiero tricampeón. Yo a vos te sigo, vos sos mi vida. siempre te voy a alentar, sos lo más grande de la Argentina. Vayas a donde vayas, esta es tu hinchada que siempre alienta. Vamos león, vamos a ganar, queeeee la banda está de fiesta. Vamos león no falles a hinchada la que te sigue en las buenas y en las malas. Vamos león no falles a tu gente, no somos amargos como es independiente. Yo soy así, al pincha yo lo quiero. Vamos a mataaaaar a todos los triperos.
Mauro Boselli recibe un pase de la “gata”, el arquero sale mal, y el ex delantero de Boca lo acribilla, y pone el marcador, uno a cero a favor del local. La tribuna explotó en ese momento.
—Y dale, y dale, y dale pincha, dale. Y dale, y dale, y dale pincha, dale. Y dale, y dale, y dale pincha, dale.- la gente se abraza, los que hacía un rato se peleaban ahora se palmean la espalda y se besan en las mejillas, la alegría es generalizada.
Inmediatamente todos se acuerdan de su clásico rival que está pasando un mal momento y el cantito sale solo, la banda los acompaña.
—Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta, se va a la b— nadie en toda la tribuna se queda quieto, todos saltan, cuanto más alto, mucho mejor.
En el medio tiempo, aplauden a los jugadores que regresan a los vestuarios, algunos se sientan, y otros continúan cantando como si el apartido todavía se estuviera jugando. Entonces se acuerdan de la copa en la que Estudiantes participa.
—Vamos pincha vamos, ustedes pongan huevo que ganamos. Vamos a traer la copa a la Argentina. La copa que perdieron los bosteros y las gallinas. Vamos pincha vamos, ustedes pongan huevo que ganamos. Vamos a traer la copa a la Argentina. La copa que perdieron los bosteros y las gallinas.
Al poco tiempo, la emoción se contagia y los que estaban sentados, se ponen de pie, y cantan y saltan como niños caprichosos que quieren que la madre les compre un chocolate.
El segundo tiempo es una copia de la primera etapa, pero la atención está centrada en el partido que el león debe jugar con Argentinos Junios en La Paternal por la Sudamericana.
—Señores dejo todo, me voy a ver al pincha. Porque los jugadores me van a demostrar: que salen a ganar, que quieren salir campeón, que lo llevan adentro; como lo llevo yo…
Sabino se lleva el pito a la boca, levanta los brazos, pide la pelota y el partido se termina. La cancha es invadida por periodistas y fotógrafos. Los jugadores aplauden a la hinchada, y los fanáticos alientan a los deportistas.
Los seguidores, se abrazan, se besan, y sonríen. El show acaba de terminar, se deberá esperar cinco días para sentir la misma adrenalina que se vive en los noventas minutos, para que los miles de corazones vuelvan a latir al unísono por una sola cosa.

sábado, 31 de octubre de 2009

La gente sólo mira a los delanteros


Por Marcela Ojea

Costa de Marfil es un país pequeño y empobrecido ubicado en África Occidental. El deporte resulta ser no sólo un entretenimiento sino una palanca para salir de la pobreza. El espejo de las nuevas generaciones es Didier Drogba, quizás el mejor jugador africano de la historia.



Costa de Marfil es sinónimo de selvas vírgenes, extensas sabanas de verde césped, animales salvajes por doquier, y paisajes que cambian a medida que los kilómetros pasan transformándose en escenarios inimaginables; son lugares que el hombre aún no ha modificado y al llegar a las costas se convierten como por acto de magia en bellísimas playas que simulan paraísos.
La fauna es muy variada, posee panteras, elefantes, chimpancés gigantes, cocodrilos, infinidad de reptiles y mosquitos enormes que atacan a todas horas del día tanto en las ciudades como en las zonas rurales; todo esto rodeado de diversas especies de árboles que son favorecidos por las lluvias que azotan al continente africano en los meses de junio y julio.
Los marfileños viven en territorios poco explorados, chozas humildes, con una industria poco desarrollada, y en una pobreza extrema donde el salario promedio es de ciento treinta y seis dólares por mes, aunque la república posee riquezas minerales como diamantes y petróleo.
Hasta el día de hoy conserva enfermedades antiquísimas como la fiebre amarilla, el tifus y la malaria, males que son propios de las zonas más pobres del mundo, y Costa de Marfil no es la excepción.
Los lugareños se dedican a cosechar la tierra y comen lo que la naturaleza les brinda, los almuerzos se preparan al aire libre y se comparten entre muchas personas. Es común que vivan en comunidades divididas por las etnias que aún se mantienen su lengua original, sus rituales, practicas de religiones ancestrales basadas en magia blanca, curanderos y sacerdotes, llevan adelante su vida de un modo que en occidente se considerarían no civilizadas.
En ese país de 322.000 Km² de superficie ubicado en África Occidental que limita al oeste con Liberia y Guinea, al norte con Malí y Burkina Faso y al este con Ghana, viven cerca de diecisiete millones de habitantes, personas con baja esperanza de vida e inmersos en una miseria absoluta que determina a los sujetos que nacen en esas tierras.

Fútbol: una esperanza de vida

Un 11 de febrero de 1978 nació en Abidján el mejor deportista marfileño. Didier Yves Drogba es hijo de dos empleados bancarios, trabajo que les alcanzaba para vivir modestamente, sin darse demasiados lujos. En Francia la historia era diferente. Allí en la tierra que alguna vez fue la madre y dueña de Costa de marfil, ya que este pequeño territorio fue colonia de los galos hasta 1960; vivía un tío del pequeño Didier, un hombre que había emigrado de su país natal en busca de un futuro cuando era apenas un adolescente, y lo había conseguido.
Michel Goba, se ganaba la vida como futbolista profesional, y fue él quien aconsejó a su hermano para que les enviara a su sobrino de cinco años con él, con la ilusión de que su pariente "tuviera oportunidad de triunfar en la vida", cosa que en su amada pero empobrecida república no podría lograr. Allí el pequeño Dider pasó tres años entre Brest, Anguleme y Dunkerke, aprendiendo a jugar al fútbol, conociendo influyentes magnates franceses y acostumbrándose a un estilo de vida que en Costa de Marfil sólo podría soñar.
Extrañó a sus padres por tres años, pero con el afecto infinito de su tío quién se convirtió no solo en un amigo, sino en un modelo a seguir; cuando “Tito", como era conocido por sus familiares y amigos durante su infancia, regresó a su hogar ya sabía lo que quería ser de grande: una súper estrella de fútbol mundial, pero para eso necesitaba crecer, entrenar y no desperdiciar las oportunidades.
Cuentan conocidos de Drogba, que nunca perdía la oportunidad de jugar a la pelota y que los estacionamientos de autos de su barrio, el distrito de Yopougon Sicogi se convertían en la imaginación de un niño de ocho años en auténticos estadios donde él soñaba que el público gritaba su nombre, pero la ilusión no terminaba allí, en su mente el vestía la camiseta de los elefantes, apodo que lleva la selección de su país, y los hacía clasificar para jugar un mundial de fútbol.
A los once años, el destino lo llevaría nuevamente a Francia, en 1989 una crisis económica hundió a todo el país en un sin fin de problemas, sus padres quedaron desempleados y como la situación era critica se decidieron enviar a Didier otra vez con su tío. Años más tarde sus padres se mudarían a Paris, y desde los suburbios de dicha ciudad el joven de los ojos oscuros empezaría a formar su carácter de luchador y de líder nato.
Ante momentos de discriminación, por pobre, extranjero y negro Didier cerraba los ojos y pensaba en su objetivo que cada vez estaba más cerca, poco tiempo fue el que aguardó porque a los quince años firmó su primer contrato con un club profesional: el FC Levallios de París donde permaneció por dos temporadas (del `94 al `96), allí se transformó en la máxima estrella; esas que empiezan desde abajo y a puro empeño escalan posiciones hasta convertirse en ídolos, en jugadores que la gente aclama, a un integrante del equipo que los hinchas esperan para sacarse una foto.
Era el ejemplo a seguir, el muchachito que tenía muy en claro que era lo que deseaba, dejó tan buen recuerdo que su director técnico, Srebencko Repcic siempre recuerda: "Nunca iba a discotecas antes de los partidos, como hacían el resto de compañeros, era el jugador más dedicado”. La carrera de pequeño gigante iba en ascenso, pero el destino quiso hacerle probar un poco de sabor amargo así no crecía muy deprisa, a los diecinueve años el imparable, paró; más bien su pie lo hizo detenerse, sufrió una lesión que lo relegó de la posibilidad de ir a jugar al Paris Saint Germain y de jugar en "Le Championnat".
Pero no todo salió mal, el esfuerzo fue recompensado, el Le Mans, un club que ya se había interesado por él, antes de este incidente, lo fichó para ponerlo a prueba. Allí pasó los mejores años de su vida, conoció al entrenador Marc Westerloppe, que lo convertiría en el buen futbolista que es actualmente, para quién Drogba sólo tiene palabras de respeto y cariño: "Me preguntó si quería ir a jugar al Le Mans y luego me dio todo lo que soy ahora".
De allí pasó a la primera división en el Guingamp, y luego tras haber jugado un poco más de treinta partidos anota diecisiete tantos y su valor en el mercado aumenta hasta llegar a los 6 millones de euros en los que fue comprado por el Olympique de Marsella. Con este team llega a la final de la Copa de la UEFA, ese año el marfileño es elegido el Mejor Jugador de la Liga Francesa.
Cuan elefante que avanza atravesando todos los obstáculos, en estos años Didier fue imparable. En el Olympique se afianza como player internacional para llegar a ser citado por su selección y de allí al Chelsea de Inglaterra, siendo el mismo Abramovich quién se interesa por tenerlo en sus filas. Fue durante un cálido verano del 2004 cuando el "hijo pródigo" de Costa de Marfil se convierte en el fichaje más costoso de la historia del club londinense, que desembolsa 24 millones de libras por él. Ese mismo año se proclama campeón de la Copa de la Liga y vencedor de la Premier League en dos oportunidades, glorificándose con tan solo veintiséis años como uno de los cimientos del equipo más temible del mundo.
En el 2006 Didier dejó de soñar, no porque no quedaran más fantasías sino porque el más importante se hizo realidad. Con su gran talento, su extraordinario físico y con su notable técnica llevó a su querido país a disputar un Mundial de Fútbol, si bien el equipo tuvo poco tiempo de gloria el solo echo de participar fue motivo de orgullo para todos los compatriotas que hasta el día de hoy se sorprenden por lo que lograron. En esos doce meses, además llevó a los elefantes hasta la final de la Copa de África.
Didier Drogba es sinónimo de disciplina, virtud que sin dudas lo llevó al éxito, y además es un modelo a seguir, como lo fue para Tito su tío Michel Goba. Hoy el ídolo máximo es ejemplo para un sin fin de jóvenes marfileños que hoy siguen sus pasos: Salomon Kalou (Chelsea), Aruna Dindane (Lens), Arouna Kone (Sevilla), Boubacar Sanogo (Werder Bremen), Gervais Yao Kouassi “Gervinho” (Le Mans) y Bakari Koné (Niza), entre otros tantos ya surgidos, ni pensar en todos los que seguramente vendrán.
Sin dudas, en algún pueblo oscurecido por el hambre y la miseria, empiece a brillar una pequeña luz de esperanza en un niño pequeño con una pelota en sus pies, y puede que su tío le grite: eh Tito ¿Qué haces ahí atrás? ¡En fútbol la gente sólo mira a los delanteros!...