Por Rocío Tauber
Es sorprendente lo que uno nota cuando comienza a ahondar sobre el Periodismo Deportivo de años atrás. Ese periodismo del deporte que recién surgía, que estaba asentando poco a poco sus bases, consolidándose de a migajas con sus primeros pasos. Ese periodismo que seguramente no imaginaba lo que vendría muchos años después.
Mirando hacia el pasado, en la línea del tiempo podemos ver ciertos hitos que marcaron la historia del deporte argentino. Estos puntos clave en los medios de comunicación pueden rastrearse, sin dudas, en el ámbito radiofónico, con programas populares como “Carburando”, “La oral deportiva” y con personalidades acentuadas como José María Muñóz y Victor Hugo Morales, entre muchos otros destacados.
En lo concerniente al periodismo escrito, la revista El Gráfico fue trascendente, seguida por miles de fanáticos hasta al punto de considerarla “La Bilbia del deporte”. Con ella emerge Dante Panzeri, un periodista que merece ser subrayado. Pero más tarde, surgiría el diario deportivo Olé, denominado “el gran diario argentino”, que respaldado por el Grupo Clarín logró imponer su estilo y, tiempo después, sería muy importante para la fractura del Periodismo Deportivo por estos años.
También en lo que respecta a la televisión se destacan en la historia programas como “Polémica en el fútbol”, “Tribuna caliente”, “Fútbol de Primera” y tantos otros más. La aparición ESPN, el primer canal dedicado exclusivamente al deporte, que finalmente sería la inspiración para la creación de TyC Sports. Y con esto el destacado de una personalidad que sería clave para la transformación del “nuevo periodismo”: Carlos Ávila.
En el transcurso del siglo XX explotó el interés por el deporte y con ello aparecieron periodistas con sus producciones que dejaron sus huellas en la construcción de lo que hoy es el Periodismo Deportivo.
Los cambios culturales de la denominada” sociedad postradicional” hicieron que el conocimiento se produzca, difunda y legitime en la actividad periodística provocando un desfasaje, una nueva manera de pensar la realidad. Hecho en el que las tecnologías tienen mucho que ver, marcando en el camino un antes y un después. Generando velocidad, necesidad de inmediatez y la posibilidad de ampliar el espectro muchísimo más hacia el público.
En este contexto surgen los nuevos intelectuales, los denominados “opinators”, que se construyen en el imaginario social como las nuevas fuentes del saber tan sólo por estar mediatizados. La publicidad hace que lo que puede ser superficial se transforme rápidamente en conocimiento. Los medios de comunicación lograron alcanzar un poderío tal que hasta ejercen un papel normativo y son fuentes de referencia.
Los intereses económicos y la búsqueda del poder también fueron parte de esta transformación. Los grandes grupos mediáticos comenzaron a liderar el mercado, y otra vez se puede notar una rotación de principios respecto al poder económico: pasó de los medios de producción a los dueños de los medios de información, quienes también pueden determinar el control de los medios de producción. Siendo así, no sería extraño pensar que los medios de comunicación tienen una capacidad alientante, decidiendo cómo y qué información nos llegará, imponiendo visiones y temas, construyendo nuestra manera de ver la realidad, o en este caso, el escenario deportivo.
Por esta razón ocurre que en este tiempo, hablando del periodismo deportivo en particular, se está atravesando un “proceso de imbécilización cotidiana”. Esto significa ocupar el tiempo mediático en chatarra, en lo que tiene poco de análisis profundo y seriedad deportiva, y mucho de espectacularización, banalidad y necesidad de cubrir espacios fácilmente, obviamente, con el fin de vender.
Esto, por ejemplo, se reflejado en el diario Olé particularmente, como así también en lo televisivo con TyC Sports y en lo radial con La Red, entre otros. Aquí se ve la cotidianización del deporte que conlleva a la necesidad extrema de la venta y de generar nuevos temas que muchas veces resultan pobres en contenido y ricos en espectáculo.
Hoy en día los dueños de los medios no se preguntan únicamente por la información, sino que están regidos por intereses. Esto limita tanto a las producciones periodísticas, a los mismos periodistas e incluso al público en general. Esto es lo que ocurre con TyC que prácticamente tiene lazos con cualquier medio periodístico, lo cual significa que de ninguna manera se puede ir en contra de los intereses de esta empresa. Hay una complicidad muy amplia.
Las leyes del periodismo deportivo cambiaron, hay toda una nueva generación de periodistas que las respetan y son regidos por ellas porque son las reglas del juego. El que no las acepta queda afuera. Pero como público hay que tener la capacidad crítica para poder entenderlas, y como periodistas la capacidad analítica y transformadora para poder generar nuevas estrategias.
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miércoles, 4 de noviembre de 2009
martes, 3 de noviembre de 2009
De profesión: asesino

Opinión sobre el boxeo como deporte
Por Marcela Ojea
El diccionario de la Real Academia Española define la palabra “pelea” con cinco acepciones, ninguna se puede considerar amena. El primer significado quiere decir batallar o combatir; el segundo, contender o reñir, aunque sea sin armas o solo de palabra; tercero, luchar o combatir entre sí; cuarto, resistir y trabajar por vencer las pasiones y apetitos continuadamente por conseguir algo, o para vencerlo o sujetarlo; y por ultimo, desavenirse, enemistarse, separarse en discordia.
En cuanto a “púgil” es aún más revelador: luchador que por oficio contiende a puñetazos, o gladiador que contendía o combatía a puñetazos. “Deporte”, en cambio, es una actividad física ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas que se lleva a cabo con el fin de recreación, pasatiempo, placer, diversión, ejercicio físico o para ganar dinero.
Estas definiciones son contundentes, si se practica un deporte es por placer…pero no puede ser placentero golpear a otro igual hasta el punto de verlo sangrar, perder dientes, desfigurarlo por completo, o incluso asesinarlo con el único fin de… ¿practicar un deporte? No hay que engañarse, maltratarse físicamente no es un deporte, es una excusa para que la irracionalidad, la violencia entre en juego. ¿Dónde quedó el dialogo? ¿Acaso no evolucionamos, no nos civilizamos? El pugilismo es una práctica arcaica que todavía no superó el proceso civilizatorio de los deportes modernos. Pero claro, dialogar no se puede considerar un deporte, no vende, no genera apuestas y por ende, ganancias.
Pero claro, continuemos deleitándolos con este espectáculo atroz, mientras la vida que esta en juego es la ajena. Hagamos como esas miles de personas que gozaron viendo mientras un “HOMBRE”, un ser humano, un mortal, o para muchos “un deportista” peleaba sobre un ring…dejaba la vida sobre un ring.
Pregúntenle al cubano Benny ‘Kid’ Paret Crespo que le sucedió a él. En realidad no van a poder porque Benny fue asesinado sobre el cuadrilátero por otro llamado “deportista” de nombre Emile Griffith, el sábado 24 de marzo de 1962, en el Madison Square Garden de Nueva York. ¿Con qué excusa? estaba en juego el título mundial del peso mediano.
Ese ser humano falleció diez días después de haber sido brutal, criminalmente golpeado por Griffith. El encargado de realizar la autopsia, Miletón Helpern, declaró: “La muerte fue causada por la complicación de las lesiones cerebrales sufridas en la pelea. La autopsia no revela ningún rastro apreciable de una vieja lesión cerebral...”
Este es solo un ejemplo, sin lugar a dudas existen muchísimos más casos aunque seguramente anónimos o silenciado por las ganancias que genera este “deporte”. Además hay que comprender que no sólo se está hablando de muertes instantáneas, sino de un proceso a largo plazo que como bien señalaba Helpern puede causar lesiones cerebrales, entre las muchas complicaciones existentes.
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